lunes, 16 de mayo de 2011

MERCURIO



Mercurio, en la mitología romana, era un importante dios del comercio, hijo de Júpiter.

Su nombre está relacionado con la palabra latina merx ( mercancía )´
Mercurio ha inspirado el nombre en algunos campos científicos, como el planeta Mercurio
.
Mercurio era un mensajero de los dioses y un dios del comercio, particularmente del comercio del cereal. También era considerado un dios de la abundancia y del éxito comercial. Además, cuenta la leyenda, que se encargaba de llevar las almas de los recién fallecidos al más allá y también de llevar los sueños a los humanos que dormían.

Aparecía siempre con una vara que tenía dos serpientes entrelazadas e iba acompañado de un gallo, que anunciaba el alba, una cabra, que simbolizaba la fertilidad y una tortuga, cuyo caparazón representaba la invención de la lira

JUPITER



EL quinto planeta del sistema solar recibe su nombre del dios romano Júpiter.

Es el planeta que más brilla a lo largo del año dependiendo de su fase.

Después del Sol, es el mayor cuerpo celeste del Sistema Solar.

Su velocidad de rotación es la más rápida: tarda diez horas en girar sobre su eje.

Destaca la Gran Mancha Roja, nubes en bandas brillantes e intensos vientos con velocidades de 140 m/s ( 504 km/h )

APOLO


Apolo es uno de los más importantes dioses de la mitología griega y romana. Ha sido reconocido como dios de la luz y el sol; la verdad y la profecía; el tiro con arco; la medicina y la curación; la música , la poesía y las artes.
Apolo es hijo de Zeus y hermano gemelo de la diosa Artemisa.
Era un dios oracular, al que se le consultaba sobre cualquier problema y él respondía por medio de los sacerdotes o una pitonisa. Se llama oráculo al lugar en que se hacía la consulta y donde se obtenía la respuesta. El oráculo de Apolo estaba situado en la ciudad griega de Delfos.
Además de tener el poder de curar la enfermedad, también podía traerla y la plaga mortal.
Entre sus cargos hay que destacar: era el patrón defensor de los rebaños y manadas, el director del canto de las musas y llevaba siempre una lira